Deuda.Alma— se inclina, cede. Peso invisible. Emoción que aprieta sin ruido. Dios— no ata.Da—paz. Amor— libera. 🎧 Deuda. No siempre se nombra; a veces se disfraza, negocia en silencio, como si pidiera favores. Yo la sentí. No venía de fuera, se quedaba dentro, se instaló despacio, sin ruido, como algo que acepté sin saber cuándo. Y el alma… se inclina, cede, y yo cedí. No por fuerza, sino por dentro: por miedo a fallar, por creer que debía algo que nunca supe medir. Era un peso invisible, no estaba en las manos ni en la voz, estaba en cómo respiraba, en cómo pensaba, en lo que callaba para no romper. Una emoción que aprieta sin hacer ruido; no gritaba, pero mandaba. Y yo cargaba, sin saber cuánto, sin saber desde cuándo. Daba… esperando estar bien, daba… para sentir paz, pero no soltaba, solo ataba más. Repetía, me inclinaba otra vez, hasta que algo dejó de encajar. Porque entendí que Dios no ata, no pide peso, no inclina el alma ni negocia con la culpa. Eso no era paz, era...
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